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En los últimos meses se ha estado oyendo en los medios que “El 1 de enero papel 0”, esta propuesta fuertemente impulsada por el ministro de justicia Rafael Catalá, es el resumen del plan de digitalización de la Administración de Justicia, cuyo último avance se ha producido a finales de noviembre con la publicación del decreto de implantación definitiva de LexNet, un sistema de comunicación electrónico que será de uso obligatorio para abogados y procuradores a partir del 1 de enero de 2016. Con este plan se pretende terminar con el colapso en los juzgados y las fotos que circulan de las oficinas de los juzgados con montañas de expedientes amontonados caóticamente por todos lados.

La obligatoriedad de usar LexNet para las comunicaciones con los juzgados se debería empezar a exigir por ley a partir del  1 de enero de 2016, aunque la realidad es bien distinta, son varias las comunidades autónomas que ya han manifestado su imposibilidad de cumplir con la misma. Entre las razones destacan la falta de medios, falta de información y la pluralidad de sistemas de gestión procesal que utilizan las distintas comunidades autónomas y que son incompatibles entre sí.

El programa LexNet no es nuevo, lleva ya usándose unos años en algunas capitales de provincia pero solo para notificaciones a los procuradores, ahora se pretende que se use para cualquier comunicación de los abogados con los juzgados, lo que ha provocado una gran inquietud en este colectivo. Se han multiplicado los seminarios y cursos para intentar dominar este sistema.

Otra controversia que se ha creado es por el hecho de que al tener que hacer las demandas por LexNet todos los documentos accesorios a la demanda (Fotos, informes…) deberán ser adjuntados a través de este sistema, pero LexNet tiene una limitación de tamaño y solo se pueden enviar 10 megas y  determinados formatos de archivo, que son pdf, rtf, jpg y tif. El decreto prevé que los documentos escritos lleven un formato de pdf determinado, que es OCR (reconocimiento óptico de caracteres, para que se pueda aplicar sobre ellos un programa de edición de texto). Y mucha gente ni lo sabe ni sabe qué programas son necesarios. Porque un texto escrito en Word o LibreOffice lo exportas a pdf y tiene OCR, pero un folio escaneado no.

Otra de las incógnitas con el nuevo sistema es ver si tendrá capacidad para funcionar correctamente cuando todo el mundo lo esté usando.